Caleb Gattegno and The Science of Education

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A Man Ahead of His Time

by Laura Guajardo

(Page 133 of The Gattegno Effect)

I was lucky enough to meet Dr. Gattegno when I was not a teacher; I say this because I didn’t have to change any habits, and I didn’t have to defend any theories. Before becoming a language teacher, I attended several three-day intensive Italian courses. This experience was very fruitful; I learned Italian, I had a lot of fun, I observed myself as a learner, and it gave me confidence to go ahead and become a language teacher. So I just began teaching, suspending judgment and waiting to see what would happen.

I will never forget the first time I had to go teach Spanish to the big boss of a very important company near Paris. His secretary called the school at least three times before the classes began, asking to make sure they sent “a very good and responsible teacher,” because her boss had no time to waste since he was doing a lot of traveling. As I entered the very fancy conference room my knees were shaking. When my student walked into the room, I introduced myself, put up my handmade rectangle chart, took out my pointer and began to work. When the class was over, my student was thrilled; he was reproducing short sentences in perfect Spanish, and he said it was a very interesting experience.

Then I began teaching groups with three days of full immersion every other week. The results and the feedback from the students were so good that other teachers, working for the same school but not using the Silent Way, came to observe my classes. They all said it was amazing, but at the same time most of them said it worked because Spanish was “similar” to French. Then I began teaching English and the “miracle” happened again. Some observers were convinced, but others were still resistant. When I talked about this to Dr. Gattegno, he mentioned that Piaget had boycotted him by saying, “Gattegno was born too early and his approaches regarding his way of teaching are ahead of his time.”

For many years I taught all kinds of people: children, grown-ups, senior citizens, doctors, engineers, actors, and unemployed. I always learned a lot with my groups and the results were steadily good. And as more time went by, I ran into less resistant observers; so who knows, maybe Piaget was right after all.


 

Recuerdos Agradecidos

Tuve la suerte de conocer al Doctor Gattegno cuando no era profesora de idiomas, digo esto porque no tuve que cambiar hábitos ni defender ninguna teoría. Su manera de enseñar me pareció muy lógica y tenia sentido. Antes de ser profesora de idiomas, participé en varios cursos intensivos de tres días de italiano. Esta experiencia fue muy fructífera, aprendí italiano, me divertí muchísimo, me observe como alumna y me dio la confianza para convertirme en profesora de idiomas. Entonces, empecé a enseñar suspendiendo el juicio y esperando ver lo que sucedería. Nunca se me va a olvidar la primera vez que tuve que darle a clases a un ejecutivo de alto rango de una compañía muy importante cerca de París. Su secretaría llamo a la escuela por lo menos tres veces antes de que las clases comenzaran para asegurarse de que mandaran “a una profesora muy buena y responsable pues su jefe no tenía tiempo que perder ya que viajaba mucho”. Cuando entré a una sala de conferencias muy elegante, me temblaban las rodillas. Cuando mi alumno llegó, me presente, colgué mis rectángulos caseros (Los rectángulos de español no existen en la versión impresa), saqué mi puntero y empecé a trabajar. Cuando la clase terminó mi alumno estaba encantado, podía reproducir frases cortas en perfecto español y me dijo que era una experiencia muy interesante. Después comencé a enseñar grupos, tenían tres días de inmersión total cada dos semanas. Los resultados y la retroalimentación de parte de los alumnos fueron tan buenos que profesores que trabajaban en la misma escuela pero no usaban el “silentway” fueron a observar mis clases. Todos comentaron que era sorprendente pero al mismo tiempo casi todos dijeron que funcionaba porque el español era “similar” al francés. Después de esto comencé a enseñar inglés y el “milagro” volvió a suceder. Algunos observadores estuvieron convencidos pero otros todavía se resistían. Cuando platique sobre esto con el Doctor Gattegno el me comentó que Piaget lo había boicoteado diciendo que “Gattegno había nacido antes de tiempo y que su pedagogía era demasiado adelantada para esos momentos”. Con el pasar de los años me cruce con observadores menos resistentes. Puede ser que a fin de cuentas Piaget haya tenido razón. Durante muchos años enseñé a toda clase de público, niños, adultos, personas de la tercera edad, doctores, ingenieros, desempleados, actores. Siempre aprendí mucho con mis alumnos y los resultados fueron muy buenos.

Hasta el día de hoy, mi vida profesional ha sido muy rica y satisfactoria tanto para mí como para mis alumnos, (puedo decir esto por la retroalimentación de los mismos. Algunos fueron mis alumnos hace más de veinte años y todavía estoy en contacto con varios). Nunca podré agradecerle al Doctor Gattegno suficientemente la influencia que tuvo en mi vida personal. Durante sus seminarios de verano en Europa, conocí a personas maravillosas. A algunas les tengo mucho cariño, otras se han convertido en amigos muy cercanos y hay muchas a las que admiro, pero lo que si es seguro es que aprendí algo de todas. Y aunque “la comunicación sea un milagro” la experiencia que adquirí durante ese tiempo ha hecho una gran diferencia en mi vida. Cuando mi esposo murió, leí su ensayo “Sobre la muerte” *y seria casi imposible para mi describir la serenidad que me dio.

Me da mucho ver que hay mucha gente en el mundo dispersando la pedagogía del Doctor Gattegno. En este mundo que va tan rápido utilizar los enfoques pedagógicos y los materiales del Doctor Gattegno que además de ser muy eficientes ayudan a ahorrar mucha energía y mucho tiempo y es esto lo que se necesita en el mundo actual.